Archivo Diocesano

Pbro. Arturo Valadez Pizarro

 

F. Nacimiento: 28 / Febrero / 1970

 

F. Ordenación: 26 / Marzo / 1998

 

Correos: arturovaladez@diocesispn.org

 

archivodiocesano@diocesispn.org

 

En una diócesis, el Obispo es la máxima autoridad diocesana. Ante la imposibilidad de atender las necesidades espirituales de todos los fieles de su diócesis, encomienda parte de su potestad y entrega también parte de sus bienes y derechos a los párrocos.

 

La administración de la parroquia produce documentos que son ubicados en sus adecuadas secciones y series documentales. Lo mismo sucede Copn la administración diocesana cuyos documentos, producidos en el ejercicio episcopal, forman las secciones y series documentales que conforman el archivo diocesano.

 

La diócesis es una de las realidades más antiguas y fundamentales de la iglesia católica. Todo cristiano es miembro de una diócesis y en ella recibe todos los servicios espirituales.

 

En lo que se refiere al archivo diocesano el Canon 491, 1 señala: “cuide el obispo diocesano de que se conserven diligentemente las actas y documentos contenidos en los archivos catedralicios (diocesanos)…”

 

Los documentos a los que se refiere el canon, se originan, por una parte, de los negocios pertenecientes a la jurisdicción voluntaria y se llama curia de gobierno y administración; por una parte, de los asuntos relacionados con la jurisdicción contenciosa y se denomina curia de justicia. La primera curia tiene por jefe inmediato al vicario general y la integran: el canciller, los examinadores sinodales, párrocos consultores y notarios. De la segunda curia es jefe el provisor, pertenecen también a ella los jueces sinodales, los auditores, el promotor de justicia o fiscal y el defensor del vínculo, de acuerdo a estas funciones del obispo, se organiza, clasifica y ordena la documentación diocesana.

 

Es necesario tener en cuenta que si un archivo diocesano fue organizado anteriormente de una u otra forma, esta debe ser respetada. Si se reorganiza es necesario registrar la clasificación anterior.

 

En la tarea de organizar el archivo diocesano es conveniente contar con un local adecuado, seguro, ventilado, con estantería metálica bien dispuesta en donde se ubicaran las cajas archivadoras que contienen los libros o expedientes. Estos, si es posible, cubrirlos con papel libre de acido señalando en cada expediente: sección, serie, cronología y número de expediente.

 

Antes de iniciar la organización de este acervo, conviene contar con el cuadro guía de organización, originado de las funciones que ejerce una curia diocesana, es decir, administra gobierno y administra justicia, siguiendo el señalamiento canónico expresado anteriormente y en consecuencia son dos las secciones documentales en un archivo diocesano a las cuales se vinculan las diferentes series documentales.

 

Los archivos diocesanos, custodiados celosamente, no solo son bienes culturales de la iglesia, si no que son también medios de evangelización en la noble tarea eclesial.

 

El conjunto de documentos que forma el archivo diocesano, tiene sentido de vida cuando esta el servicio del gobierno episcopal, de la investigación y de la cultura. De otra forma seria condenar los documentos al olvido y al descuido.

 

El canon 486 señala al respecto: “deben cuidarse con la mayor diligencia todos los documentos que se refieren a la diócesis… se ha de establecer en cada curia un lugar seguro, un archivo o tabulario diocesano en el que se conserven en orden manifiesto y diligentemente guardados los documentos y escrituras correspondientes a los asuntos diocesanos, tanto espirituales como temporales. Debe hacerse un inventario de los documentes que se guardan en el archivo…”